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miércoles, 28/03/2018

Por medio del alojamiento en una residencia  femenina  puedes disfrutar de la comodidad de sentirte en tu hogar durante esta etapa académica tan importante. Durante la universidad, formas distintos talentos. Sin embargo, el aprendizaje trasciende al propio marco del aula.

Durante tu estancia en una residencia universitaria  femenina  puedes entrenar tu inteligencia social. ¿Por qué motivo? En este post te lo contamos.

Cinco beneficios de inteligencia social en una residencia femenina en Madrid

1. Agradable compañía. Al formar parte de un entorno formado por distintas personas, pones en práctica el poder de la conversación con otras personas que se encuentran en tu mismo momento vital. Por tanto, comprenden tus miedos, tus alegrías, tus inseguridades y deseos. Todo ello potencia la empatía.

2. Tiempo para estar a solas. En una residencia de estudiantes puedes encontrar el equilibrio entre la socialización y la intimidad de desconectar del entorno para centrarte en tu ser. Un periodo de autoconocimiento muy necesario en un momento de tantas novedades y cambios circunstanciales.

3. Cumplimiento de las normas. En cualquier ámbito de la vida existen normas y principios que regulan la convivencia en sociedad. Gracias al cumplimiento de los horarios, por ejemplo, practicas tu responsabilidad como adulto.

4. Conoces a personas muy interesantes. En la residencia de estudiantes puedes coincidir con perfiles académicos diferentes, jóvenes que han elegido distintos itinerarios formativos. Mientras que cuando acudes a clase a la universidad, tus compañeros siguen tu mismo ciclo. Por el contrario, el ambiente de una residencia estudiantil está condicionado por la riqueza de la diversidad del talento. Por ello, puedes coincidir tanto con personas de ciencias como de letras.

La amistad es uno de los valores sociales más importantes de esta experiencia. Y a su vez, gracias a este contacto constante con la alteridad también te conoces mejor a ti mismo.

5. Resiliencia. En el entorno universitario, también existen dificultades personales que el alumno debe superar en un momento de exigencia formativa. El entorno de la residencia universitaria aporta protección emocional al joven que toma conciencia de que puede incrementar su resiliencia gracias al apoyo de aquellos compañeros con los que tiene una mejor relación.

6. Cada día es distinto al anterior. En una residencia universitaria viven tantas personas distintas que, bajo esta perspectiva, no existe una rutina inamovible. Siempre existen nuevas anécdotas que compartir. Por tanto, existe una perfecta combinación de rutina y sorpresa durante la convivencia diaria.

7. Colaboración frente al individualismo. Esta convivencia invita a la colaboración recíproca para contribuir entre todos a la creación de un entorno agradable y feliz.

Por tanto, creemos que algún día si formas parte de una  residencia universitaria  femenina emprenderás tu camino hacia la madurez en un contexto de seguridad y bienestar emocional asociado a la inteligencia social. Es nuestra humilde opinión.

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