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sábado, 12/05/2018

¿La cultura se consume o se vive?

¿La cultura se consume o se vive? Pregunta que si eres estudiante de Humanidades o Historia del Arte, alguna vez oirás en el debate sobre la gestión de cultural de los museos y otras instituciones.

Fernando Ruiz es padre de una de nuestras residentes y aprovechando que pasaba en Madrid unos días, estuvo con nostras en la tradicional tertulia cultural de los jueves. Con varias décadas de experiencia en la dirección de colegios y actualmente profesor de Latín, Lengua y Literatura en secundaria, es un apasionado de su trabajo y tiene una visión existencial de la cultura.

La cultura, permanece en tu interior.

Más allá de obras de arte, libros o música que se “consume” para él la cultura es un encuentro personal de diálogo y enriquecimiento con la verdad, la belleza y el bien. No duda en mostrar una señal inequívoca. Más allá de los conocimientos, cuando no es posible adquirir más o recordarlos, lo que queda es la cultura.

Leer un buen libro nos ayuda a explorar mundos, conocer modos de pensar, sentir y actuar. Nos da pistas de qué actitud tomar en una situación concreta, como identificar una emoción o gestionarla. Comprender los sentimientos propios y ajenos. Aragón de El Señor de los Anillos de Tolkien; La gitanilla, una de las novelas ejemplares de Cervantes; y ¡cómo no! Las palabras a Julia de José Agustín Goytisolo. Las recitó. Y nos hizo ponernos en situación. Un padre y una hija que, una mañana al levantarse, se encuentra un papel en su escritorio. ¿Qué le quería decir? ¿Qué le contestarías?

La plenitud que buscamos en la vida.

Nos educan en el ejercicio de los derechos. Pero no todo son derechos. La felicidad supone la libertad, y por tanto el ejercicio de los derechos fundamentales. Pero no todo se acaba ahí. Una puesta de sol, nos hace disfrutar. Una sonrisa de alguien cercano, nos alegra la vida. Las hilanderas de Velázquez fascinan. Muchas cosas las recibimos. Nos comunican belleza. Nos hacen salir de nosotros mismos. Admirar. Contemplar. Comunicar. Alegrarnos. Dar valor y sentido a nuestra existencia. Esta es la diferencia entre la Venus de Milo de la antigua Grecia y el consumo de pornografía. No todo vale. No todo ofrece plenitud, equilibrio. El bien se descubre y conforma nuestro interior.

Fueron pasando los minutos y tuvimos que acabar. No es frecuente escuchar un discurso de defensa de la cultura sin recurrir a términos estadísticos y de esta forma tan vivencial. Muchas gracias Fernando.

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¿La cultura se consume o se vive? Fernando Ruiz.

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